Diario La Vanguardia - Versión digital gratis


Descripción
La Vanguardia es un diario matinal de información general editado en Barcelona para toda España redactado principalmente en castellano, aunque en algunas secciones y suplementos emplea la lengua catalana. Publicó su primer ejemplar el 1 de febrero de 1881, hecho que lo convierte en uno de los periódicos más antiguos de España.
Según los datos del estudio de la Oficina de Justificación de la Difusión (OJD), entre julio de 2007 y junio de 2008 ha tenido una tirada promedio de de 246.170 ejemplares diarios, y una difusión promedio de 205.504 ejemplares diarios. Es el diario de Cataluña más vendido.

Pertenece al Grupo Godó e ideológicamente está considerado un periódico de centro, próximo a CiU. También es considerado un periódico promonárquico y protaurino. Cuenta con corresponsales propios en las principales ciudades de todo el mundo.
En el año 2009 tiene un precio de 1,10 euros de lunes a sábado, y de 2,20 euros los domingos, día en que incluye diversos suplementos temáticos.

Si quieres obtener tu versión gratuita, sólo dale clic a CONTINUAR...
Continuar

Diario El País - Versión digital gratis


Descripción
El País es un periódico español, redactado íntegramente en castellano y de pago. Con una media de 431.034 ejemplares diarios, es el periódico no deportivo de mayor difusión de España, según la Oficina de Justificación de la Difusión (OJD). Tiene su sede social y redacción central en Madrid, aunque cuenta con delegaciones en las principales ciudades de España (Barcelona, Sevilla, Valencia, Bilbao, Santiago de Compostela) desde las que edita diferentes ediciones territoriales. Además, El País tiene una “edición global” que se imprime y distribuye en América Latina.
En el aspecto formal, El País se caracteriza por su sobriedad expresiva, tanto en el tratamiento de la información como en lo estético: páginas a cinco columnas en las que predomina el orden y la clara distribución de los distintos subgéneros periodísticos. La fotografía y la infografía cumplen un papel secundario, de mero apoyo a la información escrita. Desde su fundación hasta finales de 2007, siempre ha mantenido el mismo diseño, sin apenas evolución (con uso exclusivo de fotografías en blanco y negro, aunque en la actualidad ha aceptado el color y formas más imaginativas, fundamentalmente en los diversos suplementos), y su misma tipografía: la Times Roman. La empresa a través de la cual realiza sus encuestas es el Instituto OPINA.

El País pertenece al mayor grupo mediático español, el Grupo PRISA, que es también propietario de la Cadena SER (radio), Cinco Días (prensa económica), Editorial Santillana, Editorial Alfaguara, Diario As (prensa deportiva), Los 40 Principales, Máxima FM, M80 Radio(radiofórmula), Sogecable, Cuatro, Localia, Digital+ (televisión), entre otros medios.

Si quieres tener tu edición diaria, gratuita, en digital, sólo presiona el botón de CONTINUAR...
Continuar

Primera muestra nacional de teatro comunitario


Descripción
Cordial invitación al evento sociocultural:

Primera muestra nacional de teatro comunitario
Lugar: Teatro Nacional Manuel Bonilla
Fecha y hora: Lunes 16 de julio, 6:30pm

No faltes, que con tu apoyo, Honduras sale de la ignorancia y de la incultura.

Prólogo de Ramón Oquelí a la primera edición de "Honduras, guerra y antinacionalidad", de Ventura Ramos


Descripción
Prólogo de Ramón Oquelí a la primera edición de "Honduras, guerra y antinacionalidad", de Ventura Ramos

Por lo general, los escritores hondureños más afamados han muerto jóvenes, o dejaron de escribir al llegar a cierta edad, o se retractaron en la madurez de su existencia biológica de las actitudes de avanzada que habían anunciado en su juventud. Don Ventura Ramos Alvarado, originario de la tierra de Lempira, es, en éste y en otros aspectos, una de las excepciones dentro del no excesivamente frondoso campo del pensamiento y las letras hondureñas. A sus 79 años, que hoy 14 de julio acaba de cumplir (nacer en esta fecha es coincidir con las conmemoraciones del ataque victorioso a La Bastilla y el día inicial del visionario Ramón Rosa), y pese a haber sufrido una amplia gama de persecuciones, presidio, exilio y en la actualidad un fuerte golpe a la salud física, se sigue manteniendo lúcido mentalmente, firme en sus viejas convicciones y consecuentemente digno e indignado por la lamentable situación económica, moral y política en que se encuentran atrapados su gente, su terruño.

Hace medio siglo, al estallar la guerra civil española, el profesor egresado de la Escuela Normal (excelente semillero de algunos maestros que, sin ascender a los escaños universitarios, dieron muestras de haber adquirido mejor formación que muchos de los egresados de la máxima casa de estudios), tomó conciencia de que dentro y fuera de las fronteras nacionales se mantiene una lucha cuyo final no parece estar cercano, entre quienes defienden primordialmente sus intereses particulares, inseparables del mantenimiento de la situación predominante, y los que pretenden transformar las instituciones existentes para construir una existencia auténticamente humana. El profesor Ramos se dedicó a la enseñanza del idioma, y desde órganos periodísticos como Vanguardia Revolucionaria, El Cronista y Tiempo, a la divulgación de ideas transformadoras, a denunciar injusticias y a proponer soluciones. Y hoy, en una de las horas más graves de la patria, cuando estamos al borde de la desnacionalización total, nos brinda este vigoroso ensayo, que es a la vez denuncia, análisis, testimonio y reto.

El maestro Ramos se lamenta al ver a sus compatriotas “humillados, degradados y abyectos, además de aterrorizados y hambrientos”, ciegos al momento de concurrir a las urnas, incapaces hasta ahora de ejercer la fuerza potencial popular para organizarse y desarrollarse, carentes de identidad nacional por falta de autenticidad, por no haberse resistido a la absorción y ocupación por parte de los intereses norteamericanos, viviendo una parálisis moral, con la moral desgarrada por falta de entereza. Sin una burguesía propia, porque el capitalismo periférico impidió su crecimiento, y la cual, al carecer de poder político, ha sido incapaz de formular un proyecto nacional que incorporara “a todos los sectores de la producción y de la política, así como a instituciones de gran poder de convocatoria como la Iglesia Católica”. En el otro extremo, el minifundio define la “vida frustrada de los campesinos”.

Dentro de tanta miseria material y moral, lo único que practicamos con alegría son las elecciones en las que el pueblo elige gobernantes que dependen de los militares. “Pasadas las elecciones el pueblo estorba en Honduras”, se convierte en enemigo potencial dentro de la doctrina de seguridad nacional. Siguiendo la lógica de la fuerza en contra de la lógica de la historia, se desarticulan las organizaciones sindicales, estudiantiles, magisteriales, campesinas; son objeto de presión y asalto “para imponerles juntas directivas apoyadas y asistidas por los cuerpos represivos de la política de seguridad”. La democracia liberal, “tradicional y endeble, desapareció con la militarización del gobierno”. Se produce el terror como definición política, el estado de sitio permanente, “bajo el paraguas económico y militar del imperialismo norteamericano”, que nos ha convertido en protectorado de hecho, en plataforma de agresión que “apunta hacia adentro, al norte, al sur, el este y al oeste”. “El poder nacional de decisión está perdido y el gobierno de turno no hace otra cosa que adaptarse más y más a las consecuencias que derivan de la dependencia total”.

Al concurrir todo lo contrario de lo que postularon Valle, Morazán, Rosa, Froylán Turcios, Visitación Padilla y muchos más, necesitamos reiniciar el proceso histórico, librar “la batalla decisiva por la segunda liberación nacional”. “La mentira, el engaño y el cinismo oficiales deben ser sustituidos por la verdad y la dignidad que la patria reclama como puntos de partida para recobrar el prestigio perdido en la escala internacional”. Avanzar, “sin servidumbre alguna, por la amplia vía de la cultura humanística, la única que nos puede permitir evolucionar del vasallaje a la cooperación internacional, cuya base es la igualdad de derechos y el beneficio mutuo”. No podemos aceptar seguir siendo víctimas de un anticomunismo desesperado, que ha alcanzado un carácter patológico y se ha “inflado hasta el salvajismo”. Donde la verdad es vista como subversiva, nuestra defensa estará asentada en “nuestra capacidad de imponer la verdad sobre la falsificación de nuestra escala de valores nacionales”.

Aunque no es tarea fácil la de construir una nación, ni “llegar a la profundidad de una revolución”, don Ventura no ha perdido la esperanza de que los hondureños asumamos nuestra responsabilidad, pese a toda la campaña para norteamericanizarnos irremediablemente. “El proceso avanza hacia la toma de conciencia y por tanto, el ideal de convertirse en pueblo para sí, es decir, en sujeto consciente de su soberanía y su derecho a autodeterminarse, no está lejano”. Soberanía y democracia, que vienen a ser en la presente crisis “categorías idénticas. Los pueblos no pueden luchar por una de ellas en particular. Las dos se refuerzan mutuamente y se desarrollan juntas”. Muchas más reflexiones y denuncias nos ofrece este testimonio de quien, profundamente indignado por la miseria, la desorientación y el sometimiento, sintetiza, a manera de un manual de patriotismo, pensamientos que parten de una actitud consecuente. Queda por ver la respuesta que demos a este reto los amigos y admiradores de don Ventura Ramos, los hondureños todos.

Tegucigalpa, 14 de julio de 1987.

Fuente: FaceBook de María Eugenia Ramos
Continuar

Cine italiano en el Museo de Antropología e Historia de SPS


Descripción
Título original: Noches Blancas (Le notti bianche)
Director: Luchino Visconti
Guión: Luchino Visconti (Fedor Dostoievski)
Año: 1957
Duración: 96 minutos
País: Italia

Reparto: Maria Schell, Marcelo Mastroianni, Jean Marais
Sinopsis: Adaptación cinematográfica de la novela de Dostoievski premiada en el Festival de Venecia con el León de Plata. En una ciudad de provincias, Mario, mediocre oficinista que vive en una modesta pensión, encuentra una noche a una joven, Natalia, en cuyo rostro se refleja un profunda tristeza. Le da conversación para animarla y ella le explica como su vida, gris y aburrida en la casa donde vive con su abuela ciega, cambió con la llegada de un apuesto inquilino del que se enamoró. Pero un día el inquilino tuvo que marchar, prometiéndole que volvería, y por eso cada noche acude al mismo sitio para esperar su regreso. Durante cuatro noches mágicas, Mario vivirá una intensa experiencia emocional con Natalia, esperando sustituir en su corazón al misterioso inquilino. (FILMAFFINITY)

Fecha: Viernes, 16 de Julio
Hora: 7:00 p.m
Valor: Lps. 20
Lugar: Biblioteca Conrado Bonilla en las instalaciones del museo de antropología e historia
Dirección: Barrio Guamilito, 3ra avenida, entre 3 y 4 calle, San Pedro Sula

Fondos recaudados a favor de la biblioteca Conrado Bonilla

Presentación fotográfica sobre Fauna, por Alejandra Mejía Romero


Descripción
Invitación cordial a evento cultural.

Tema: Fauna
Categoría: Fotografía
Artista: Alejandra Mejía Romero
Fecha: Miércoles 21 de julio de 2010
Hora: 6:30 pm
Lugar: Sala de exposiciones temporales. Mujeres en las Artes (MUA)

Los Visitantes


Descripción

Escena 1

La escenografía representa un bosque. Hay rocas, pasto y árboles hacia el foro. Entre los árboles un sector vacío. Es de noche. En escena están el profesor Buscón, el profesor Guzmán, Carla Cores –una periodista- y un camarógrafo.


Guzmán. (Irónico.) – Profesor Buscón, ¿a qué hora dijo que llegaría ese… OVNI?


Buscón. – Exactamente en cinco minutos, estimado profesor Guzmán.


Carla. (Extendiendo el micrófono.) – Profesor Buscón, soy Carla Cores y estamos transmitiendo en directo para “Insólito TV”. Ya sabemos que estuvo ausente durante mucho tiempo, ya que, según sus propias declaraciones, ha estado dedicado a la investigación del fenómeno OVNI. Allí tiene la cámara por si desea enviar un mensaje a la audiencia.


Buscón. – Con todo gusto. (A la cámara.) Queridos televidentes… sé que me han tildado de loco varias veces, pero no guardo rencores. Ni a ustedes, ni a mi colega, el profesor Guzmán, quien tampoco cree en mis teorías.


Guzmán. (Interviene.) – Y mantengo lo dicho. (A la cámara.) A través de las épocas, muchos han manifestado, en nombre de la verdad, locas teorías sobre naves de otros mundos y hombrecitos verdes. La ciencia ha probado repetidas veces que son puras patrañas. (Señala.) Observen el cielo, televidentes… (La cámara enfoca hacia el cielo.)


Guzmán. (Mira su reloj.) – Solo falta un minuto para el anunciado avistamiento OVNI y lo único que podemos observar son las cuatro o cinco estrellas de siempre. Esto no hace más que confirmar la falsed…


Carla. (Interrumpe.) – ¡Miren! ... ¡Miren allá! (Al camarógrafo) ¡Chanco, apunta allá! (El camarógrafo apunta al foro. Comienzan a oírse ruidos extraños y se ve un punto luminoso que crece y se mueve de un lado para el otro. Todos se asombran y lanzan exclamaciones al ver un plato volador flotando muy cerca, entre los árboles.)


Carla. (Nerviosa.) – ¡Amigos televidentes, estamos asistiendo a un evento culminante en directo, por “Insólito TV”! ¡Nunca antes se habían transmitido imágenes de un platillo volador con esta nitidez! ¡ “La verdad está ahí dentro”… de sus televisores, señores televidentes! ¡Profesor Buscón, su sueño se cumplió! ¡Díganos qué siente!


Buscón. (Con orgullo.) – Una gran felicidad. Ahora solo espero que aquellos que me tachaban de demente se retracten ante la verdad indiscutible.


Guzmán. (Incrédulo.) – Algún truco debe haber…


Escena 2

De pronto, cesan los sonidos y entra un hombre de traje negro, secundado por unos enfermeros que portan un chaleco de fuerza. Los enfermeros sujetan al profesor Buscón y le colocan un chaleco. El camarógrafo registra todo. Carla se acerca.


Carla. (Al hombre de traje.) - ¿Quién es usted? ¿Por qué está haciendo esto?


Hombre. - ¡Para desenmascarar este fraude! (El hombre de traje saca una especie de proyector detrás del árbol y el “plato volador” desaparece. Entre los árboles queda al descubierto una pantalla de proyección colgada de las ramas. Todos están absortos)


Hombre. – Soy el director del Instituto Neuropsiquiátrico del Valle Chico. El profesor Buscón es paciente nuestro y se nos escapó hace una semana.


Carla. (A Buscón.) – Profesor… ¿Qué tiene que decir de todo esto?


Buscón. (Alterado.) – ¡Momentito, yo no estoy loco! ¡¡Los vi con mis propios ojos!!


Hombre. – Enfermeros, llévenselo de aquí y adminístrenle un calmante. (Los enfermeros se llevan a Buscón.)


Carla. – Profesor Guzmán, un mensaje para los defraudados televidentes…


Guzmán. (A la cámara.) – Bueno, ehhh… lamento que una mente brillante como la del profesor Buscón se haya desquiciado, pero era hora de terminar con estas historias absurdas e improbables teorías.


Carla. (A la cámara.) – Esto fue todo, amables telespectadores. Desde las sierras de Valle Chico, Carla Cores, para “Insólito TV”.


(Carla y el camarógrafo salen. En la escena quedan Guzmán y el hombre de traje. Se cercioran de que están solos. Caminan hasta colocarse entre los árboles y se quitan las máscaras y guantes de “humanos” dejando ver sus verdaderos rostros de piel verde y ojos rojos. Hombre extrae un transmisor de su traje)


Guzmán. (A hombre.) – El secreto está a salvo, Motor…


Hombre. – Así es, Bastar… (A transmisor) – Nave madre, ya puede subirnos.

(Un cono de luz los baña y ambos se elevan hasta perderse entre los árboles. Oscuro)


Omar Nicosia (argentino)

El monje y el carnicero


Descripción
Una vieja narración egipcia nos habla de un monje muy piadoso que vivía en el desierto. Este asceta ayunaba a menudo, había abrazado la más abnegada pobreza, y pasaba horas en serena contemplación y diálogo con el Señor. Mucha gente de los alrededores lo tenía por santo, y de él se decía que era el hombre que más cerca estaba de Dios.

Cierto día llegó a oídos del monje lo que la gente decía de él y, picado por la curiosidad, le preguntó a Dios:

–Dime, Señor, ¿es cierto lo que la gente dice de mí, que soy el hombre más santo y el que está más cerca de Ti?

–¿De veras quieres saberlo? ¿Por qué estás tan interesado? –le preguntó Dios.

–No es la vanidad la que me mueve a preguntarte esto –respondió el monje–, sino el deseo de aprender. Si hay alguien más santo que yo, debo convertirme en discípulo suyo para así poder acercarme más a Ti.

–En ese caso, hijo mío, encamínate hacia el sur del desierto y, llegado al primer pueblo que aparezca en el camino, pregunta por el carnicero. Él es el más santo.

El monje se sorprendió mucho con la respuesta de Dios, pues en aquella época los carniceros no gozaban precisamente de la mejor reputación, pero finalmente se puso en camino. Tras un par de días de viaje, alcanzó el pueblo y pudo conocer al carnicero. En él no encontró nada de extraordinario. Sus modales, de hecho, le parecieron algo bruscos. Además, observó con preocupación cómo miraba a las mujeres que acudían a su negocio: de una manera que a él no le pareció precisamente muy santa.

Cuando terminó de atender a la gente y se disponía a cerrar el negocio, el carnicero, sorprendido por la presencia del monje, le preguntó qué deseaba. El monje le contó lo que le había llevado a verlo, pero el carnicero no acertaba a comprender:

–Mire, Padre, yo no dudo de su palabra, pero me deja perplejo que Dios le haya dicho eso. Yo soy un gran pecador y no merezco tales alabanzas. Me equivoco tantas veces a lo largo del día... Pero, en fin, mi casa es su casa. Venga a cenar conmigo.

Cuando llegaron a la casa del carnicero, el monje fue invitado a esperar. Su anfitrión debía atender primero a un anciano que yacía sobre un viejo lecho. El asceta pudo comprobar entonces con qué cariño, paciencia y dedicación se entregaba el carnicero a aquel viejo enfermo. Y dedujo que Dios lo quería tanto por la manera tan entregada que tenía de cuidar a su padre.

–Se nota que quiere mucho usted a su viejo padre –le dijo el monje con admiración.

–¿Mi padre? ¡Oh, no! –respondió el carnicero–. Este hombre no es mi padre. Si está aquí es fruto de una larga historia, que a usted le puedo contar, porque al ser monje sabrá guardar el secreto. Este hombre era, en realidad, el mayor enemigo de mi padre. Le hizo la vida imposible y mi familia y yo tenemos la certeza de que fue el autor de su muerte, si bien nunca pudimos demostrarlo. Hacía muchos años que no aparecía por aquí, pero regresó al pueblo hace unos meses y, aunque mi primer impulso fue vengarme, al verlo tan viejo y enfermo sentí pena por él, lo acogí en mi casa y comencé a cuidarlo. Mi padre me había enseñado a perdonar siempre... y creo que tratar con amor a quien fue su verdugo es la mejor forma que tengo de hacerlo presente hoy, para que siga viviendo en mi corazón.

Las dos hermanas. Cuento moralizante


Descripción
Había una mujer que tenía dos hijas; una muy buena y obediente y otra muy mala, malcriada y desobediente. Una tarde la madre pidió a su hija desobediente que fuera al pozo a traer un cántaro de agua, pero esta le respondió: “Yo no voy, pues a mí no me gusta cargar y además no quiero ir”.

Entonces llamó a su otra hija y le hizo la misma petición. La muchacha tomó un cántaro y salió a cumplir las órdenes de su madre. Cuando llegó al pozo se encontró con una desconocida quien le pidió un poco de agua para apagar la sed. La joven muy amablemente le dio de beber y, al terminar, la desconocida le dijo: “Eres una muchacha muy buena; así, pues, cuando llegues a tu casa cada vez que hables de tu boca saldrán perlas y diamantes”

La joven regresó a su casa y en cuanto pronunció la primera palabra de su boca empezaron a salir diamantes y perlas, ante el asombro de todos. La otra hermana sintió mucha envidia y, sin que nadie le dijera nada, también se dirigió al pozo con otro cántaro. Al llegar al pozo se encontró con la desconocida quien, igual que a su hermana, se le acercó y le dijo: “Niña, regálame un poco de agua de tu cántaro”. La joven vio con enojo a la mujer y le contestó: “Ahí está el pozo ¿por qué no se agacha y toma toda el agua que quiera?”. La desconocida la quedó viendo con tristeza y le dijo: “En castigo de tu mal corazón cada vez que quieras hablar lo único que saldrá de tu boca serán sapos y culebras”

La joven dio la vuelta, furiosa, y se alejó. Cuando llegó a su casa y quiso hablar se asustó mucho, pues lo único que salía de su boca eran sapos y culebras, tal y como se lo había anunciado la desconocida. Lo mismo le sucedía en todas partes y cada vez que intentaba hablar, razón por la cual tuvieron que sellarle la boca y así murió. Después dijeron que la desconocida con quien se habían encontrado las dos hermanas a la orilla del pozo era la Virgen María.

En la Posada. Por Rafael Heliodoro Valle


Descripción
En la Posada.
Rafael Heliodoro Valle.

En cuanto salimos de Santa Cruz de Yojoa, comenzó el aguacero. El agua nos escurría por los zapatos y era de verse cómo iban de mojadas las monturas. Ni un trozo de azul en las nubes, ni un alero en toda la montaña. Íbamos bien calados de frío, sin más consuelo que el capote de hule y confiando en que el mulo no resbalara en el lodazal. Agua, agua torrencial; y agua más abajo, rompiendo brecha en los barrancos. Las hondonadas, los claros del matorral, las planicies feraces, todo chapoteaba. Y sabe Dios cómo pudimos sacar de la alforja un poco de “pinole” para revolverlo con agua en el huacal y seguir adelante, chorreando agua, y el estómago sin una pechuga de gallina.

¡Honduras virgínea, tierra de subir y bajar! Y en aquel día, ¡qué ganas de apearme de la bestia para tirarme junto a un fogón en que la leña crepitara de júbilo; qué nostalgia por llegar antes de que la noche nos engullera! En el camino encontramos a un hombre que iba torciendo la chaqueta y arreando una partida de cerdos que retozaban en los hoyos batidos por el chaparrón. El hombre iba feliz, y cuando lo perdimos de vista como que cantaba:

Ya me voy para la costa
a ver el ferrocarril…

A la costa, sí, a traer plata, porque allá se la encuentra a montones, y también a traer la malaria: a la vuelta vienen amarillos, barrigones, apenas pueden hablar para pedir un poco de agua, y ya les parece que no verán por última vez la tierra azul de la querencia.

Y se nos moría el sol, sin que el aguacero escampase. Las quebradas crecidas, el lodo en las sobrebotas, la carne dolorida por la caminata y más que todo eso el hambre haciéndonos rajas. Cantó un gallo, otro le contestó, respondieron otros, y el eco de sus clarinadas triunfales nos saludó en la mitad de la montaña. Una luz se encendía en la negrura, casi a tiro de escopeta. El panorama se salpicó de luces legendarias.
-Buenas noches señor.
-Buenas noches les dé Dios, señores.
-¿Nos dará posada esta vez?
-Mándense apear, que aunque pobres, hay un poco de fuego. ¿No querrían cenar?

El viejo nos amarró las bestias, les cortó “huate” seco, les restregó en el lomo algunas hierbas, por si les daba luna… En la cocina estaba humeando la leña saludable. Un racimo de plátanos mínimos maduraba entre el hollín y el techo. Y mientras el agua seguía cayendo y mojando, nos dieron una cena que valía más que los manjares de los cuentos: carne salada, queso tierno, chorizos revolcados en ceniza, frijoles fritos; y todo eso comentado por el café humeante, café negro, del que perfuma con su azahar el jardín de la voluptuosidad.
-¿Cuánto le debemos señora?
-Nada más que seis reales. Sólo son tres ustedes, y para las bestias con dos reales hay de sobra, porque el señor Anastasio les va a echar caña picada.
Di a la señora un billete de cinco pesos y ella rehúso aceptarlo.
-Vengan a ver el papel de Guatemala- dijo a la familia.
-No, señora, no es moneda de Guatemala, sino de aquí, de Honduras. Esto vale también plata.
-Eso de que es plata, señor, no se lo creemos. ¿No ve que es papel?
-Vea, mejor déme plata, porque la plata es plata.

Di una moneda a la mujer, y ella la vio y la hizo vibrar sobre las piedras: El retintín la llenó de contento. Y nos fue a tender unos cueros de res sobre el suelo, cuando ya la chiquillería roncaba… En medio del aposento se veían las teas de ocote, echando brea y humo. Debajo de las camas se acurrucaban el pato y la gallina ponedora. Ñor Anastasio encendió su cigarrillo de “tusa” y tosiendo, tosiendo, se puso a contar historias. Afuera, seguía el agua, monótona, arrullando. De pronto, el viejo exclamó:
-Esta tos que no me deja, y como he perdido el estómago, al comer me produce basca, escupo ralo y siento ruidos en las tripas como si fuera aire, y me dan calenturas entre días…

Un grito repercutió en la montaña, algo así como un lamento que brotase de una boca negra en la noche.

-¿Oye, señor Anastasio, no será el Duende que anda a estas horas en busca de una muchacha?...

Una de las hijas del viejo, la más hermosa, respondió desde su rincón:
-No, señor, es que cuando los campos están solos, gritan…

Festejos Populares (anécdota)


Descripción
Una vez había una gran fiesta en un pueblo. Toda la gente había dejado sus trabajos y ocupaciones de cada día para reunirse en la plaza principal, en donde estaban los juegos y los puestitos de venta de cuanta cosa linda una pudiera imaginarse. Los niños eran quienes gozaban con aquellos festejos populares.

Había venido de lejos todo un circo, con payasos y equilibristas, con animales amaestrados y domadores que les hacían hacer pruebas y cabriolas. También se habían acercado hasta el pueblo toda clase de vendedores, que ofrecían golosinas, alimentos y juguetes para que los chicos gastaran allí los pesos que sus padres o padrinos les habían regalado con objeto de sus cumpleaños o pagándoles trabajitos extras.

Entre otras formas todas estas personas había un vendedor de globos. Los tenía de todos los colores y formas. Había algunos que se distinguían por su tamaño. Otros eran bonitos porque imitaban a algún animal conocido, o extraño. Grandes, chicos, vistosos o raros, todos los globos eran originales y ninguno se parecía a otro. Sin embargo, eran pocas las personas que se acercaban a mirarlos, y menos aún los que pedían para comprar algunos. Pero se trataba de un gran vendedor. Por eso, en un momento en que toda la gente estaba ocupada en curiosear y detenerse, hizo algo extraño.

Tomó uno de sus mejores globos y lo soltó. Como estaba lleno de aire muy liviano, el globo comenzó a elevarse rápidamente y pronto estuvo por encima de todo lo que había en la plaza. El cielo estaba clarito, y el sol radiante de la mañana iluminaba aquel globo que trepaba y trepaba, rumbo hacia el cielo, empujado lentamente hacia el oeste por viento inquieto de aquella hora. El primer niño gritó:

-¡Mira mamá un globo!

Inmediatamente fueron varios más que lo vieron y lo señalaron a sus chicos o a sus más cercanos. Para entonces, el vendedor ya había soltado un nuevo globo de otro color y tamaño mucho más grande.

Esto hizo que prácticamente todo el mundo dejara de mirar lo que estaba haciendo, y se pusiera a contemplar aquel sencillo y magnífico espectáculo de ver como un globo perseguía al otro en su subida al cielo.

Para completar la cosa, el vendedor soltó dos globos con los mejores colores que tenía, pero atados juntos. Con esto consiguió que una tropilla de niños pequeños lo rodeara, y pidiera a gritos que su papá o su mamá le comprara un globo como aquellos que estaban subiendo y subiendo. Al gastar gratuitamente algunos de sus mejores globos, consiguió que la gente valorara todos lo que aún le quedaban, y que eran muchos.

Porque realmente tenía globos de todas formas, tamaños y colores. En poco tiempo ya eran muchísimos los niños que se paseaban con ellos, y hasta había alguno que imitando lo que viera, había dejado que el suyo trepara en libertad por el aire.

Había allí cerca un niño negro, que con dos lagrimones en los ojos, miraba con tristeza todo aquello. Parecía como si una honda angustia se hubiera apoderado de él. El vendedor, que era un buen hombre, se dio cuenta de ello y llamándole le ofreció un globo. El pequeño movió la cabeza negativamente, y se rehusó a tomarlo.

-Te lo regalo, pequeño- le dijo el hombre con cariño, insistiéndole para que lo tomara.

Pero el niño negro, de pelo corto y ensortijado, con dos grandes ojos tristes, hizo nuevamente un ademán negativo rehusando aceptar lo que se le estaba ofreciendo. Extrañado el buen hombre le preguntó al pequeño que era entonces lo que lo entristecía. Y el negrito le contestó, en forma de pregunta:

- Señor, si usted suelta ese globo negro que tiene ahí ¿Será que sube tan alto como los otros globos de colores?

Entonces el vendedor entendió. Tomó un hermoso globo negro, que nadie había comprado, y desatándolo se lo entregó al pequeño, mientras le decía: -Hace vos mismo la prueba. Suéltalo y verás como también tu globo sube igual que todos los demás.

Con ansiedad y esperanza, el negrito soltó lo que había recibido, y su alegría fue inmensa al ver que también el suyo trepaba velozmente lo mismo que habían hecho los demás globos. Se puso a bailar, a palmotear, a reírse de puro contento y felicidad.

Entonces el vendedor, mirándolo a los ojos y acariciando su cabecita enrulada, le dijo con cariño:

-Mira pequeño, lo que hace subir a los globos no es la forma ni el color, sino lo que tiene.

Doña Lencha Colona Revive


Descripción
¡Ah que años inolvidables! Mi corazón se llena de nostalgia cuando me remonto a mi niñez. La emoción más grande era cuando la noche nos invadía para darnos cita con toda la camarada del barrio “El Berrinche” para retozar como saltamontes inventando juegos y contando perras, chistes, cuentos de miedo y poniendo apodos al que iba y venía.

Desde la esquina de mi casa se escuchaba la voz fuerte de Doña Lencha quien daba órdenes a sus hijos Chelo, Chepe y Chente a quienes le dio la crianza sin el apoyo de un padre, pero estos eran más desobedientes que un burro, nunca los disciplinó, ni siquiera fueron a la escuela. Doña Lencha era una mujer alta, encorvada por los años, cabellos largos en los que ya se le reflejaban las canas como rayos de plata, era delgada, vestía faldas largas y no podía faltarle un suéter rojo ni el puro de tabaco que humeaba como un murciélago. Le apodaban la colona porque supuestamente pertenecía a las primeras familias que llegaron a habitar al pueblo de San Nicolás en el departamento de Santa Bárbara.

La pobreza y la vejez llamaban a la muerte, Doña Lencha cayó en cama y los hijos la ignoraban, ninguno le hacía caso, se iban todo el día para la calle y llegaban cuando se les antojaba; eran hijos malagradecidos. Los vecinos se acercaban de vez en cuando para atenderla. Una madrugada fría y lluviosa se escucharon gritos implorando un cura. -¡Tráiganme al cura por favor que me estoy muriendo! ¡Quiero confesarme! Llegó el cura y la confesó, en eso expiró.

Mientras le construían el ataúd, los vecinos la tendieron en la mesa del comedor, alumbrándole las cuatro candelas y adornada con ramos de napoleón y flores de morapasica.
Todos los vecinos estaban en el velatorio, transcurrieron alrededor de cuatro horas, el cuerpo de la víctima yacía inerte. Sus hijos lloraban, no se sabía si de culpa o de dolor.

Un silencio invadía el lugar, Doña Lucrecia, la rezadora, estaba colocándole el cordón de San Francisco en las manos de la finada cuando de pronto observó un leve movimiento en las manos de la difunta…mueve temblorosamente sus piernas, comienzan sus ojos a moverse lentamente… todos los presentes están impávidos, dice fuerte Doña Lucrecia: - ¡Está viva! ¡Está viva! Luego Doña Lencha se sienta lentamente y con voz temblorosa les dijo: - San Pedro no me quiere recibir porque nunca castigué a mis hijos, no fui una buena madre, no les enseñé buenos modales y para morir en paz necesito que alguien los traiga aquí enfrente de mí… y les dé una buena macaneada.

La gente se movilizó de inmediato y buscaron al hombre más fuerte del pueblo quien llevó una v… de toro y llamó a los hijos Chelo, Chepe y Chente frente a su madre y ella con los ojos entelados observaba como se fruncían sus hijos al recibir cada latigazo, cuando el hombre terminó porque ya le ardían las manos, Doña Lencha se acostó lentamente y dijo:
-Misión cumplida. Y luego expiró para siempre. Sus hijos desconsoladamente y ahogados en llanto le pedían perdón y le imploraban a Dios que la recibiera en su santo seno.

A ese velatorio asistió todo el pueblo al igual que al entierro de Doña Lencha. Desde ese entonces los padres y madres del pueblo orientan a sus hijos y les corrigen con vara para que no les pase lo que acabo de contarles, al igual que yo también lo hago.

Leyendas de Mi Pueblo.
Autora: Floridalma Rodríguez.

El cuento de los tres consejos


Descripción
El día que yo salga. usted me dará el dinero que yo haya ganado.'

Estando ambos de acuerdo. Aquel joven trabajo durante 20 años, sin vacaciones y sin descanso. Después de veinte años se acerco a su patrón y le dijo:

'Patrón, yo quiero mi dinero, pues quiero regresar a mi casa.'

El patrón le respondió: 'Muy bien, hicimos un pacto y voy a cumplirlo, solo que antes quiero hacerte una opuesta, esta bien?

Yo te doy tu dinero y tu te vas, o te doy tres consejos y no te doy el dinero y te vas. Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos y viceversa.

Vete a tu cuarto, piénsalo y después me das la respuesta..'

El pensó durante dos días, busco al patrón y le dijo: 'QUIERO LOS TRES CONSEJOS'

El patrón le recordó: 'Si te doy los consejos, no te doy el dinero.'

Y el empleado respondió: 'Quiero los consejos'

EL patrón entonces le aconsejo:

1.. 'NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA. Caminos mas cortos y desconocidos te pueden costar la vida.

2. NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUE REPRESENTE EL MAL, pues la curiosidad
por el mal puede ser fatal.

3. NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR, pues
puedes arrepentirte demasiado tarde.

Después de darle los consejos, el patrón le dijo al joven, que ya no era tan joven, así:

'AQUÍ TIENES TRES PANES, dos para comer durante en viaje y el tercero es para comer con tu esposa cuando llegues a tu casa.'

El hombre entonces, siguió su camino de vuelta, de veinte años lejos de su casa y de su esposa que el tanto amaba.

Después del primer día de viaje, encontró una persona que lo saludo y le pregunto:

'Para donde vas?'

El le respondió: 'Voy para un camino muy distante que queda a mas de veinte días de caminata por esta carretera.'

La persona le dijo entonces: 'Joven, este camino es muy largo, yo conozco un atajo con el cual llegaras en pocos días'.

El joven contento, comenzó a caminar por el atajo, cuando se acordó del primer consejo, 'NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA. CAMINOS MAS CORTOS Y DESCONOCIDOS TE PUEDEN COSTAR LA VIDA'

Entonces se alejó de aquel atajo y volvió a seguir por el camino normal.

Dos días después se enteró de otro viajero que había tomado el atajo, y lo asaltaron, lo golpearon, y le robaron toda su ropa. Ese atajo llevaba a una emboscada!

Después de algunos días de viaje, y cansado al extremo, encontró una pensión a la vera de la carretera. Era muy tarde en la noche y parecía que todos dormían, pero una mujer malencarada le abrió la puerta y lo atendió.

Como estaba tan cansado, tan solo le pagó la tarifa del día sin preguntar nada, y después de tomar un baño se acostó a dormir. De madrugada se levantó asustado al escuchar un grito aterrador.

Se puso de pié de un salto y se dirigió hasta la puerta para ir hacia donde escuchó el grito. Cuando estaba abriendo la puerta, se acordó del segundo consejo. 'NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUE REPRESENTE EL MAL PUES LA CURIOSIDAD POR EL MAL PUEDE SER FATAL'

Regresó y se acostó a dormir. Al amanecer, después de tomar café, el dueño de la posada le pregunto si no había escuchado un grito y el le contesto que si lo había escuchado. El dueño de la posada de pregunto: Y no sintió curiosidad? El le contesto que no. A lo que el dueño les respondió: Usted
ha tenido suerte en salir vivo de aquí, pues en las noches nos acecha una mujer maleante con crisis de locura, que grita horriblemente y cuando el
huésped sale a enterarse de qué está pasando, lo mata, lo entierra en el quintal, y luego se esfuma.
El joven siguió su larga jornada, ansioso por llegar a su casa.
Después de muchos días y noches de caminata, ya al atardecer, vio entre los árboles humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa, camino y vio entre los arbustos la silueta de su esposa. Estaba anocheciendo, pero alcanzo a ver que ella no estaba sola. Anduvo un poco mas y vio que ella tenia en sus piernas, un hombre al que estaba acariciando los cabellos.

Cuando vio aquella escena, su corazón se lleno de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad.
Respiro profundo, apresuro sus pasos, cuando recordó el tercer consejo.
'NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR, PUES PUEDES ARREPENTIRTE DEMASIADO TARDE'

Entonces se paro y reflexiono, decidió dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar una decisión. Al amanecer ya con la cabeza fría, el dijo: 'NO VOY A MATAR A MI ESPOSA'. Voy a volver con mi patrón y a pedirle que me acepte de vuelta. Solo que antes, quiero decirle a mi esposa que siempre le fui fiel a ella.'

Se dirigió a la puerta de la casa y toco. Cuando la esposa le abre la puerta y lo reconoce, se cuelga de su cuello y lo abraza afectuosamente.

El trata de quitársela de arriba, pero no lo consigue.

Entonces con lágrimas en los ojos le dice:

'Yo te fui fiel y tu me traicionaste...

Ella espantada le responde: '¿Como? yo nunca te traicione, te espere durante veinte años. El entonces le pregunto: '¿Y quien era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde?

Y ella le contesto: 'AQUEL HOMBRE ES NUESTRO HIJO. Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada. Hoy el tiene veinte años de edad.

Entonces el marido entro, conoció, abrazo a su hijo y les contó toda su historia, en cuanto su esposa preparaba la cena. Se sentaron a comer el ultimo pan juntos. DESPUÉS DE LA ORACIÓN DE AGRADECIMIENTO, CON LÁGRIMAS DE EMOCIÓN, el partió el pan y al abrirlo, se encontró todo su dinero, el
pago de sus veinte años de dedicación.

SOLO UN CONSEJO DE UNA SOMBRA MAS EN LA OSCURIDAD
Esta mañana, cuando Dios abrió una ventana en el cielo, me vio y me preguntó: hijo, cual es tu mejor deseo para hoy? yo le respondí:

Señor, por favor, cuida de la persona que está leyendo este mensaje y a Su familia, pues ellos se lo merecen y yo los quiero mucho. El amor de Dios es como el mar: puedes ver su inicio pero no su final.
Funciona en el día que lo recibes... tal vez te parezca tonto, pero; la persona que me lo envió quedó impresionada con el horario .

Vamos a ver si es cierto. Los ángeles existen, pero algunas veces, como no
poseen alas, pasamos a llamarlos amigos(as), como tú.

Pásalo a tus amigos. Algo bueno te pasará hoy a las 20:25 de la noche.

Eso que estabas esperando escuchar.

Esto no es una broma, alguien llamará por teléfono o hablará contigo. No cortes esta cadena: mándalo a 7 personas como mínimo .
¿Quien pudo ser tan loco para cambiar el sol de la mañana por un fuego cualquiera?

Un extraño personaje


Descripción
Un Extraño Personaje.
Benito Pérez Galdós


Frente por frente al mostrador, y en el más obscuro sitio del café, principió a destacarse una figura humana, invisible hasta entonces. Esta persona salía de la sombra, y avanzando lentamente hacia el mostrador, entraba en el fondo de la escasa luz que aclaraba el recinto, siendo posible entonces observar las formas de aquel silencioso y extraño personaje.

Era un hombre de edad avanzada, pero en vez de la decrepitud propia de sus años mostraba entereza, vigor y energía. Su cara era huesosa, irregular, sumamente abultada en la parte superior; la frente tenía una exagerada convexidad, mientras la boca y los carrillos quedaban reducidos a muy mezquinas proporciones. A esto contribuía la falta absoluta de dientes, que, habiendo hecho de la boca una concavidad vacía, determinaba en sus labios y en sus mejillas depresiones profundas que hacían resaltar más la angulosa armazón de sus quijadas. En su cuello, los tendones, huesos y nervios formaban como una serie de piezas articuladas, cuyo movimiento mecánico se observaba muy bien a pesar de la piel que las cubría.

Los ojos eran grandes y revelaban haber sido hermosos. Por extraño fenómeno, mientras los cabellos habían emblanquecido enteramente, las cejas conservaban el color de la juventud y estaban formadas por pelos muy fuertes, rígidos y erizados.

Su nariz corva y fina debió también de haber sido muy hermosa, aunque, al fin, por la fuerza de los años, se había afilado y encorvado más, hasta el punto de ser enteramente igual al pico de un ave de rapiña.

Alrededor de su boca, que no era más que una hendidura, y encima de sus quijadas, que no era otra cosa que un armazón, crecía un vello tenaz, los fuertes retoños blancos de su barba que, afeitaba semanalmente en cuarenta años despuntaban rígidos y brillantes como alambres de plata. Hacían más singular el aspecto de esa cara dos enormes orejas extendidas, colgantes y transparentes. La amplitud de estos pabellones cartilaginosos correspondía a la extrema delicadeza timpánica del individuo, el cual, en vez de disminuir, parecía aumentar con la edad.

Su mirada era como la mirada de los pájaros nocturnos, intensa, luminosa y más siniestra por el contraste obscuro de sus grandes cejas, por la elasticidad y sutileza de sus párpados sombríos, que en la obscuridad se dilataban mostrando dos pupilas muy claras. Éstas, además de ver mucho, parecía que iluminaban lo que veían. Esta mirada anunciaba la vitalidad de su espíritu sostenido a pesar del deterioro del cuerpo, el cual era inclinado hacia delante, delgado y de poca talla.

Sus manos eran muy flacas, pudiéndose contar en ellas las venas y los nervios: los dedos parecían, por lo anguloso y puntiagudo, garras de pájaro rapaz.

La piel de la frente era amarilla y arrugada como las hojas de un incunable, y mientras hablaba a su piel se movía rápidamente y se replegaba sobre las cejas, formando una serie de círculos concéntricos alrededor de los ojos, que remataban en semejanza con un lechuzo. Vestía de negro y en la cabeza llevaba una gorrilla de terciopelo.

Pérez Galdós, Benito. La Fontana de Oro Alianza.
Continuar

Medardo Mejía, 29 años atrás.

http://3.bp.blogspot.com/_Qk7oZ6Emppk/S8SM3s4mpJI/AAAAAAAA2tY/-HeQGXWX214/s1600/Medardo+Mejia.jpg
Descripción
A 29 años de la partida de don Medardo Mejía
Por José D. López Lazo
Jdiomedes61@yahoo.es

Oí de él en mi bachillerato a inicios del ochenta. En el “Patria” de la Lima, el profesor de Historia de Honduras, Lic. Ramón Castro (QEPD), nos habló de sus libros como referencias de su clase, presentándolo, más o menos, como “un señor de avanzada edad que ya estaba muy enfermo”.

Un año después don Medardo Mejía falleció. Yo no me di cuenta sino hasta algunos años después. Es lamentable, pero en ese entonces, muchacho, esas cosas no inquietaban mis pensamientos, ni apresuraban mis pasos. Hubiera querido, pero no aprendí a leer a los tres años, ni me tenía leídos a los clásicos grecolatinos a los nueve, ni escribí mi primer ensayo a los once… tampoco tenía idea de los españoles del Siglo de Oro a los quince… Tan sólo (tan mucho) el bananal inmenso, verde mar encantado, robándome los ojos…

Empecé a conocer su obra –proceso que aún no termino- algunos años después en la Universidad (UNAH) a través de compañeros y amigos que lo fueron de él. Casi todos lo recordaban con cariño y admiración. Algunos le hacían reparos a su obra ensayística: falta de rigor científico y su fervorosa adhesión a la lucha de clases y al materialismo histórico como método de interpretación de algunos temas que abordó. Viéndolo desde la comodidad y la ventaja de otro tiempo quizás tenían razón. Pero no tanto… creo que las verdaderas páginas, del verdadero ensayista, les fueron ajenas o superficiales a mis buenos amigos de aquellos años.

En nuestro medio el análisis del ensayo es escaso. Hemos tenido hombres de pensamiento e ideas, pero no estudiosos del ensayo como género literario, complejo e híbrido. Un mundo donde tienen cabida esas cosas que la filosofía y la ciencia soslayan y ven como sospechosas: el universo de los valores. En el caso de Medardo Mejía, podemos hablar de la incorporación de los valores de la tierra hondureña, que no habían ocupado un espacio ni en el frío positivismo, parcelador del conocimiento, ni en la fina joyería verbal del modernismo, que eran la más inmediata tradición intelectual que tenía.

El había nacido en San Juan Jimasque, aldea del municipio de Manto, Olancho, en 1907. Se hizo abogado, catedrático universitario, periodista, dramaturgo, poeta, historiador; en fin, un intelectual, en Tegucigalpa y el mundo; pero él siempre se consideró un milpero que, en su caso, es genérico: un símbolo: venía del campo, era un producto de la tierra, fuera lo que fuera después; lo humano más auténtico, la más pura cepa de la hondureñidad para Medardo Mejía, venía de allí.

Aprehendió vastamente y con inteligencia la tradición intelectual de Occidente. Era uno de los hombres más cultos de su época; pero no sólo se quedó con esto. En algún momento cobró conciencia, se sintió halado, por algo más entrañable que los clásicos del pensamiento, el arte y la literatura occidentales; si bien esta tradición le pertenecía por imposición, la del milpero lo conformaba por nacimiento. Una le sirvió como medio para expresar más felizmente a la otra: La fuerza de su prosa está en la inteligente síntesis de lo popular-rural con lo urbano-culto; en la afortunada visión de nuestra realidad como un fenómeno híbrido, como un fenómeno de mestizaje. Su prosa es una simbiosis puntual de realidades que hasta entonces no se tocaban, que ni Rafael Heliodoro Valle ni Alfonso Guillén Zelaya juntaron en sus bellas páginas ensayísticas.

Su trabajo autobiográfico se titula: “refiere, Anisias, el paso de aquel milpero”; superpone así dos saberes, dos culturas: la de allá, en la antigua y luminosa Grecia, y la de acá, con su poderosa raíz soterrada, pero presta a elevarse más renovada. En el ensayo biográfico sobre Juan Lindo dice: “Proteo en el traslado humano representa a cuantos tienen la capacidad de cambiar de ideas, de opiniones, y de empresas, según los vientos que soplan. Henos frente al proteo hondureño por excelencia”.

El ensayo como tal no es algo definitivo, sino una lectura exploratoria, provisional. Él lo sabía y, además, como todo milpero auténtico, era honesto: “discúlpese, lo que se va a decir por ser improvisación y no estudio pacientemente conducido”, y acerca de los “Capítulos provisionales sobre Paulino Valladares” –título que es claro ejemplo de lo dicho- confiesa lo siguiente: “Lo importante del trabajo consiste en que fue escrito de memoria, sin ningún papel de ayuda. También es su demérito porque la improvisación no alcanza el nivel de un estudio documentado”.

El ensayo reinterpreta símbolos de una cultura; les confiere nuevas lecturas a la luz de otro tiempo. Esto es precisamente lo que se hace con dos personajes –símbolos de nuestra historia como Juan Lindo y Paulino Valladares quienes son objeto de una nueva revisión. Las conclusiones a que llega son inéditas y perturbadoras; aleccionadoras y revitalizantes; del primero dice: “monarquista español, conspirador contra la corona en Centro América, anexionista en los días del imperio mexicano, auspiciador de la República; partidario y adversario de la Constitución Federal, conservador con Arce, liberal con Morazán (…) patriota enfrentado a las pretensiones colonialistas de Inglaterra(…) fundador de escuelas, colegios y universidades (…) inagotable en recursos y en sorpresas, cortés y cortesano y siempre obsesionado por el poder, siempre instalado en el gobierno, siempre dueño de una parte o de todo el estado”.

Similar conducta descubre en el segundo: “pero el director de “El Cronista” era vivo. La viveza es una singularidad hondureña, que denota descaro en el cambio de opinión y en el traslado a una nueva militancia política. Así es que cuando vio que Alemania sería derrotada inevitablemente, con mucha frescura se pasó a los aliados. De modo que al llegar la victoria de 1918, Paulino ya escribía sobre la gloria de los grandes conductores de la guerra.”

En su tesis doctoral sobre José del Valle, Louis Bumgartner, llega a parecidas conclusiones sobre el Sabio hondureño, otro proteo de nuestra historia.

Mogigaterías aparte, yo no les pierdo el respeto a estos personajes. Los comprendo y siempre los admiro, pero desde una perspectiva más humana y menos mitificante.

Al pensar en estos enfoques de Don Medardo, recuerdo más a Montaigne que a Marx: “no se puede aprehender un objeto sino es en su forma cambiante; el fenómeno en sus diversas facetas”. Creo que la presencia del francés es más fuerte que la del alemán en su mejor prosa; pero, obviamente, esto sería nada sin su poderosa imaginación y su gran perspicacia psicológica. Mejía descifra claves, descubre señales; su método, en sus mejores páginas, es más poético que científico; más libre y personal que metódico u “objetivo”. Sin un método prefijado nos libra de lo evidente. Es el ensayo como lo concibió Montaigne, no hay caminos conocidos ni verdades intocables o absolutas.

Libertad para el enfoque y conciencia crítica sin concesiones. Medardo Mejía empezaba por no concedérselas a él mismo. Una gran lección de integridad que le debemos: si se ejercía la crítica, había que serlo consigo mismo; por ello, yo le creo aún en sus errores. Una actitud saludable que vale la pena retomar por parte de muchos de nuestros intelectuales tan pagados de sí mismos cuando se trata de ver la paja en el ojo ajeno, pero tan miserables cuando les toca ver las vigas en el ojo propio. Medardo Mejía practicó una difícil honradez, la de desprenderse de su ego y verse sin engañosas mediatizaciones. El, como los demás, como todos, tenemos extravíos –como decían los viejos preceptistas-; pero él, a diferencia de los demás y de casi todos, tenía el valor –seguro que olanchano- de “comprender su desdicha”:

“No, poeta. En los premiados no hay originalidad hondureña. Hay ecos de otros que fueron originales en sus países. Ninguno se internó en la selva con el deseo de encontrar a Comizahual para pedirle algo de sus secretos y sus tesoros. Y no hay excepción, pues el premiado que le esta escribiendo es el primero en comprender su desdicha.”

(Carta al poeta Oscar Acosta de Septiembre de 1973. aquí se refiere a los escritores hondureños que han obtenido el Premio Nacional de Literatura, premio que Don Medardo obtuvo en 1971.)

San Antonio de Cortés, abril del 2010

Fuente: Arlequín

Nuestra Helen y la Garra Catracha


Descripción
Nuestra Helen y la garra catracha
(PATRICIA MURILLO GUTIERREZ)

El fútbol, noble y masivo deporte en la cultura universal, tiene tras el telón a la FIFA como la décimo séptima economía en el mundo, según califican expertos a la Federación Internacional de Fútbol.

El balompié, estímulo imparable de los nacionalismos en el planeta. Renovación moderna de aquellos circos romanos donde con o sin pan había espectáculo y allí quedaban olvidados los males que agobiaban a esas sociedades, porque se daba un cortocircuito total a la memoria.

Igual que hoy. Y fijémonos cómo cunde el amor patriótico, cuando en las diferentes ciudades sedes en Sudáfrica, millones de hinchas se cubren el cuerpo y la mente con los colores y símbolos patrios que los identifican.

La cultura del mundo está reflejada en tales latitudes y eso lo saben los políticos que por allí pululan, viceministros de Seguridad tercermundistas incluidos y los dueños del poder económico transnacional, también aparecen retratados en costosísimas vallas publicarías, pues tienen asegurado un supermillonario mercado de audiencias, que bien vale la pena invertir millones de rands (moneda sudafricana) dólares o euros.

La FIFA agrupa 200 países dejando atrás la ONU (187) y más atrás la Cruz Roja.
Y Honduras también está inmersa por un mes en esta catarsis de toda la Tierra, que como planeta busca desintoxicarse un poco de tanta violencia, calentamiento global, consumismos, tráfico de armas incluidas y drogas a diestra y siniestra.

No podemos olvidar que en nuestro país el fútbol ha sido pervertido por los corruptos que acogidos en la impunidad más rampante y súper potenciada tras el golpe de Estado del 28 de junio pasado, nos ubica en grados elevados de pudrición. Aquí hubo un fantasmagórico proyecto Gol que jamás rindió cuentas, todo lo contrario por allí circulan unos con auras de inocentes.

Amado Guevara hace varios años denunció cómo le habían utilizado su firma para hacer cobros irregulares. Recordamos que en San Pedro Sula, acogidos a una selección futbolera se fueron varios ilegales en medio de tal equipo, en tanto las autoridades del fútbol miraban hacia otro lado.

Y como si fuera poco, en octubre pasado tras la clasificación al Mundial en Sudáfrica, los sobalevas pretendieron que los seleccionados fuesen a rendir pleitesía al dictador allá en Casa Presidencial en Tegucigalpa.

En fin no pararíamos de contar, incluidos monopólicos contratos televisivos, pasando por un crimen sin resolver: el del comentarista deportivo Arístides Soto, al que aún claman justicia sus familiares y amigos.

En este contexto saludamos y damos la bienvenida al último libro editado por la Premio Nacional de Literatura, la catedrática universitaria Helen Umaña, “La Garra Catracha”, programado para salir hace un año, esfuerzo abortado tras el cavernícola crimen contra el Estado de Derecho.

Por ello hasta este mes de junio, esta disponible en las librerías Caminante, Liser y en Radio Uno de San Pedro Sula.
En la introducción de esta oportuna obra, la pluma brillante de Helen escribe: “Durante buena parte del siglo XX, una interpretación obtusa y miope de los fenómenos sociales minusvaloró las actividades realizadas por mero placer o entretenimiento. Con el desarrollo de los Mass Media, al expandirse la práctica de deportes colectivos, en percepción sumamente ideologizada y absolutista, al fútbol se le catalogó de actividad alientante que ejercía una función narcotizadora de las masas”.

“Hacia fines de los años treinta, el estudioso Johan Huizinga reenfocó la percepción respecto del proceso de desarrollo de la cultura y la civilización. Puntualizó que al ser humano no sólo se le debe considerar Homo Sapiens (ser que reflexiona) u Homo Faber (ser que fabrica instrumentos) sino también –y fundamentalmente- Homo Ludens (ser que juega)”.

El mérito de nuestra celebre antóloga Helen Umaña es una vez más trabajar en recuperar importantes textos de la narrativa nacional, en este caso enfocada en el fútbol, incluyendo caricaturas y otros anexos, que demuestra como tal deporte ha sido punto focal en el talento nacional.

El nuevo libro de Helen asimismo viene aderezado por expresiones “célebres” de hondureños, generadas en el ámbito apasionado del fútbol, “de ese andamiaje cultural por la de gajos”, decía el escritor Armando García la noche del 18 de junio en amena charla con Arnulfo Aguilar en Radio Uno, ponderando este nuevo tesoro de la bibliografía nacional.

Algunas de las citas referidas: “Bueno, antes que nada un saludo a la afición”, “En la zona donde crujen los tobillos” “Nunca se sabe” y la macabra: “En Honduras se va a componer el fútbol, el día en que se mate un árbitro”.

La Garra Catracha trae una tierna dedicatoria de Helen para su padre Francisco Umaña Villeda de quien cuenta: “Fundó equipos y participó en encuentros deportivos en canchas esparcidas por tierras del Trifinio (no olvidar que son oriundos de Ocotepeque)”.

“Además desde Esquipulas –a la sombra del imponente templo del Cristo negro- con la euforia jugueteándole en el rostro, mediante la transmisión radial, vivía las peripecias del Olimpia, su equipo favorito. Hincha también del Real Madrid (época de oro de Alfredo Di Stefano) y de la selección brasileña, con la hazañas de Pelé en la punta de los labios”. Sin duda un amoroso tributo a la memoria de don Francisco.
Gracias Helen por ayudarnos con su nueva obra, a reivindicar la esencia noble del fútbol, apartándolo del nivel salvaje del negociado mundial, para definir mejor su legítima identidad social y recordar que es un puente natural para la fraternidad entre los hombres de todas las razas y credos de la especie humana.

Fuente: El Tiempo

Armando García habla sobre "La Garra Catracha" de Helen Umaña

http://3.bp.blogspot.com/_wkaqLQPBrp4/TB0k1UkqzAI/AAAAAAAAAfw/-yYccIk58Tk/s1600/portada+garra+catracha.jpg
Descripción
¡Atención, mucha tensión…, amigos de la afición de sol y de los tendidos preferenciales! ¡Atención, mucha tensión, fanáticos de la literatura y lugares circunvecinos…! ¡Atención Honduras…, se movió…, se movió…, se movió…, se ha movido la pelota! Helen Umaña, esa gran crack de las letras nacionales, acaba de mandarse un trallazo al mero marco. Ha metido —con una jugada magistral y con la ayuda de la mano de Dios— la de gajos ahí por donde tejen el nido las arañas. Por más de seis años, esta centrodelantero de la literapuya y de las canchas nacionales dribló datos, cotejó nombres, espigó, granó y descartó broza, hasta abrir habilidosamente el marcador con un su libro motejado, a esta altura del partido: La garra catracha (literatura y fútbol). Antología, recién salido del horno.

El libro está preñado de fútbol, visto como fenómeno cultural interrelacionado. No faltan, pues, los centros delanteros de la caricatura: el ñurdo Allan McDonald; el perico Roberto Ruiz; el patepluma Banegas; el volante creativo Luis Chávez y el dueño de la media cancha Omar Pinto. También está el maestro de maestros Miguel Ángel Ruiz Matutte, haciendo fintas desde la portada. Sin faltar, para deleite de los lingüistas, el acopio de frases majaderas, santificadas por la baba de locutantes, locutores y señorones de la televifutnovelera de la dedocrática respública de Corruptonia.

Bajo los tres postes, los polifuncionales de las letras nacionales: Desde Daniel Laínez, que nos recuerda el juego de pelota de trapo, barranca y arrabal, a José Alvarado Cálix Rodríguez y su utopía futurista. De Ángela Valle (enamorada del portero) a Eduardo Bähr, desentrañando la guerra futbolera de las cien horas del 69. De Milagro Fernández (con un delicioso relato para niños de 7 a 100 años) a Rafael Murillo Selva, ya nostálgico de sus años mozos o reflexionado sobre las implicaciones sociológicas del fútbol. De Galel Cárdenas con su suicida fanático, a Mario Gallardo analizando la llama de todos los poros en esa fiebre sin fin. Del experto director técnico Julio Escoto, aprendiendo fútbol en los linderos de la adolescencia, a Samuel Espinoza y su nostalgia de los tiempos idos del fútbol-machete, tacos de clavo y pelota de teta. Desde Teofilito desinflando la número cinco en la testa del Señor Presidente Constitucional de la República, a Jorge Medina García, con una disección de las picardías tras la cortina de humo y las candilejas radiales y televisivas de esa maquila sin chimeneas del balompié profesional(mente manipulado).

Y así podríamos seguir hasta el minuto noventa. Pero dejamos balón al viento para que usted complete nombres al leer esta antología de la garra catracha. Pero antes de que nos saquen tarjeta amarilla (¡y vea, de perdidos, si no la roja!, porque nunca se sabe con esos árbitros vendidos) queremos decir que la obra contempla un maravilloso tiempo extra con una tetrapleta de legionarios internacionales, nada más y nada menos que Tatiana Proskouriakoff ilustrándonos sobre el juego de pelota precolombino y dos hombres en punta, Roque Dalton y Eduardo Galeano, desmontando esa escaramuza del 69 que dejó, tanto fuera como dentro de la cancha, una tendalada de más de seis mil muertos. Y, sobre todo, amigos, antes del pitazo final, Helen Umaña incluye al gran maestro del periodismo universal Ryszard Kapuscinski, quien nos vuelve a apabullar con su electrizante crónica, llena de pasión y sentido humano, de esa reyerta que él, justamente, llamó «Guerra del fútbol».

No podemos dejar por alto la jugada magistral de la contienda. Helen Umaña deja constancia de una de las raíces del fútbol y, a la vez, de un tronco de nuestra identidad nacional al insertar una síntesis, fragmentos e ilustraciones del juego de pelota, según se muestra en el Popol Vuh, libro sagrado mesoamericano que, como amante de turno, deberíamos andar en la punta de la lengua.

Bueno, y como decía un argentino, ¡a leer, caballeros, porque se acaba el mundo! A sudar la camiseta de lector, único antídoto para meterle goles a la ignorancia e impedir que caigamos en la alienación de quienes ven el mundo como pelota, olvidándose que el juego sólo es una de las facetas de lo humano. ¡Gol….! ¡Gool…! ¡Goooll! ¡Goooolll! ¡Goooooolllll!... ¡Larga vida a usted, querida Helen, por este golazo de dignidad!

Florencia/Sudáfrica/Olanchito
19 de junio de 2010

Fuente: ObsesivaBabel

Blog Widget by LinkWithin

Bienvenid@



En este blog, encontrarás mucho material literario, hondureño e internacional.

Todo lo que aquí se publica, tiene propiedad intelectual, por lo cual nos limitamos nada más a recopilar la información de otros sites ricos en material literario.

Publicamos sin fines de lucro, todo como lectura, cada artículo posee un redireccionamiento.

....

Si estás interesado en participar y colaborar con nosotros para crear de este sitio algo más amplio y cultural, estás cordialmente invitado a hacernos llegar tus sugerencias.

Escríbenos a: litart.honduras@gmail.com